jueves, 16 de diciembre de 2010

CÁLCULO DE LA DENSIDAD, MASA Y VOLUMEN DEL AGUA Y EL CORCHO.

Materiales:
-Probeta.
-Corcho.
-Peso.
-Agua.

Cálculos:

*Probeta:
*Masa:
*Sin agua: 133’2 g.
*Con agua: 178’9 g.
*Peso del agua: 178’9 – 133’2 = 45’7 g.

*Volumen: agua, 50 ml.

*Densidad: M/V = 45’7/50 = 0’914

*Corcho:
            *Masa: 14 g.

            *Volumen:
                        *Agua y probeta: 178’9
                        *Con corcho: 192’8
                        *192’8 – 17 = 13’9
                        * 0’8 cm.
                        * 17’5

Hipótesis:
Yo creo que se van a calcular exactamente la densidad, masa y volumen del corcho y el agua.

Método:

Primero se pesa la probeta y luego se la vuelve a pesar, pero esta vez con agua. Luego se resta el primer resultado obtenido del segundo para hallar la masa del agua.
El agua ocupa 50 ml. Este es su volumen.
La densidad la obtenemos dividiendo masa entre volumen.
Después, se pesa el corcho en la balanza para saber su masa.
Más tarde, se halla el volumen del corcho, metiéndole en al probeta con agua.
Los mm ascienden, mostrándonos el volumen.
Para averiguar la densidad del corcho, dividimos su masa entre su volumen.

Conclusiones:
He podido comprobar que mi hipótesis era correcta.

martes, 14 de diciembre de 2010

Gemínidas

Las gemínidas son una lluvia de meteoros de actividad alta. Su período de actividad se extiende entre el 7 y el 17 de diciembre. Su máximo ocurre el 14 de dicho mes, con THZ 120, lo que la convierte en la lluvia de mayor actividad del año junto a la Cuadrántidas.
Son meteoros de velocidad moderada que radian de la constelación de Géminis. Aunque su declinación (+33º) la convierte en una lluvia de meteoros septentrional, su ascensión recta permite su visibilidad desde antes incluso de la medianoche.
El cuerpo progenitor de las Gemínidas es el asteroide (3200) Phaeton. Esta relación fue puesta de manifiesto tras el descubrimiento del asteroide en 1983 por el satélite IRAS y fue la primera lluvia claramente relacionada con un asteroide. Aunque se cree que dicho asteroide es tan sólo un cometa extinto, y las partículas fueron eyectadas hace siglos

http://www.youtube.com/watch?v=b0hvuYjhBn4

EL HOMBRE QUE PLANTABA ÁRBOLES.

El Hombre que plantaba árboles


Traducido del francés por Olga S. Ricalde de Koehnen




Para que el carácter de un ser humano excepcional muestre sus
verdaderas cualidades, es necesario contar con la buena fortuna de
poder observar sus acciones a lo largo de los años. Si sus acciones
están desprovistas de todo egoísmo, si la idea que las dirige es una
de generosidad sin ejemplo, si sus acciones son aquellas que
ciertamente no buscan en absoluto ninguna recompensa más que
aquella de dejar sus marcas visibles; sin riesgo de cometer ningún
error, estamos entonces frente a un personaje inolvidable.
Hace aproximadamente cuarenta años, yo hacía una larga
travesía a pie, en las regiones altas, absolutamente desconocidas
para los turistas, en la vieja región de los Alpes que penetra hasta
La Provenza.
Esta región está delimitada al sureste por el curso medio del
Durance, entre Sisteron y Marabeau; al norte por el curso superior
del Drome, después de su nacimiento, justo al oeste, por las
planicies de Comtant Venaissin y al pie de monte de Mont-Ventoux.
Comprende toda la parte norte del Departamento de Bases - Alpes,
el sur del Drome y un pequeño enclave de Vaucluse.
En el momento en el que emprendí este largo viaje, entre los
1200 y 1300 metros de altitud, el paisaje estaba dominado por
desiertos, eran tierras tomadas por la monotonía. Lo único que
podía crecer ahí eran lavandas silvestres.
Yo pasaba por esta región en su parte más ancha cuando después
de tres días de camino me encontré en medio de una desolación sin
igual. Acampaba al lado del esqueleto de un pueblo abandonado. Ya
no tenía agua. La que me quedaba del día anterior la había utilizado
durante la vigilia y necesitaba encontrar más. No pude encontrarla.
Las casas, de lo que alguna vez había sido un poblado, estaban
aglomeradas al rededor de unas ruinas apiladas, lo que me hizo
pensar que en algún tiempo ahí debió haber habido una fuente o un
pozo. El arreglo de las cinco o seis casitas de piedra con techos
volados y lavados por el viento, y la pequeña capilla daban la
apariencia de un pueblo habitado. Sin embargo, cualquier resquicio
de vida había desaparecido.
Era un hermoso día de junio, pleno de sol, pero en estas tierras
sin abrigo, y a estas alturas del cielo, el viento soplaba con una
brutalidad insoportable. La fuerza con la que el viento golpeaba las
carcasas de las casas era tan violenta como el de una bestia salvaje
que es interrumpida durante sus alimentos.
Era necesario mover mi campamento. A cinco horas de marcha,
no había encontrado agua, ni ningún otro indicio que pudiera darme
la esperanza de encontrarla. Por todas partes era la misma aridez,
las mismas hierbas leñosas. Me pareció percibir a lo lejos una
pequeña silueta negra, de pie. De primera instancia pensé que se
trataba de la sombra de un tronco solitario. Por casualidad, me
dirigí hacia ella. Era un pastor. Una treintena de corderos yacían
sobre la tierra ardiente reposando cerca de él.
Me dió de beber agua de su botella, y un poco más tarde él me
condujo hasta su casita en una ondulación de la meseta. El obtenía
su agua -excelente, por cierto- de un pozo natural muy profundo, en
el que él mismo había instalado un malacate muy rudimentario.
Este hombre hablaba poco. Esta es una práctica común entre
aquellos que viven solos. Sin embargo, se le percibía como un
hombre seguro de sí mismo, confiado en sus convicciones. Me
parecía insólita su presencia en estos lugares tan desprovistos de
todo. No vivía en una cabañita, sino en una verdadera casa de piedra
donde saltaba a la vista claramente que él mismo había restaurado
las ruinas con las que se encontró a su arribo. El techo era sólido y
estaba bien fijo. El viento que golpeaba las tejas del techo producía
un ruido similar al del mar cuando golpea en las playas.
Sus muebles y pertenencias estaban en orden, su bajilla estaba
lavada, el piso estaba pulcramente trapeado, su rifle estaba
engrasado; su sopa hervía en el fuego. Fué entonces cuando me dí
cuenta de que también estaba recién afeitado, que todos sus
botones estaban sólidamente cosidos y que su ropa estaba
cuidadosamente remendada, a tal punto, que los parches eran casi
invisibles.
El compartió su sopa conmigo y después de cenar yo le ofrecí
tabaco de mi saquito. Él me comentó que ya no fumaba. Su perro
era tan silencioso como él, era amigable sin llegar a ser ruin.
Rápidamente entendí que pasaría la noche ahí, el poblado más
cercano se encontraba todavía a más de un día y medio de marcha.
Más aún, ya había tenido la oportunidad de conocer el raro carácter
de los habitantes de esta región. Que por cierto, no era en absoluto
recomendable. En las laderas de estas montañas, entre los
matorrales de encinos blancos que están en los extremos de los
caminos aptos para vehículos, hay cuatro o cinco poblados
dispersos, lejos los unos de los otros. Estos poblados están
habitados por talamontes que hacen carbón con la madera. Son
lugares donde se vive mal; en las garras de la exasperación. Las
familias viven unas en contra de las otras, en un clima hostil, de
rudeza excesiva, ya sea en el verano o en el invierno, viven
amagando su egoísmo aún más por la irracional desmesura en su
deseo de escapar de este ambiente.
Los hombres llevaban su carbón al pueblo en sus camiones y,
después regresaban. Las más sólidas cualidades se rompen bajo
este perpetuo baño escocés. Las mujeres cocinaban a fuego lento
sus rencores. Había competencia en todo, desde la venta del carbón
hasta las bancas de la iglesia; las virtudes se combaten entre ellas,
los vicios y las virtudes se arrebatan unas a otras haciendo un
revoltijo sin reposo. Hay epidemias de suicidios y numerosos casos
de locura casi siempre fatales.
El pastor, que no fumaba, saco un pequeño saco y vació su
contenido sobre la mesa, formando una pila de bellotas. Se puso a
examinarlas una por una, poniendo muchísima atención, separando
las buenas de las malas. Yo fumaba mi pipa y le propuse ayudarle. Él
me respondió que esto era asunto suyo. En efecto, viendo la
devoción y cuidado que ponía a su trabajo, decidí no insistir más.
Esa fué toda nuestra conversación durante la noche. Cuando hubo
terminado de separar todas las bellotas que estaban en buen
estado, entonces las contó y las puso en montoncitos de diez. De
esta manera iba haciendo una selección más, eliminando aquellas
bellotas que eran muy pequeñas o aquellas que tenían ligeras
grietas. Al terminar, una ves más las examinaba gravemente.
Cuando tuvo enfrente de él cien bellotas perfectas detuvo su tarea,
y entonces nos retiramos a dormir.
La compañía de éste hombre me daba paz. Al día siguiente, le
pedí permiso para quedarme todo el día con él. Él lo encontró
perfectamente natural, o con mayor exactitud, él me daba la
impresión de que nada podría distraerlo. Este descanso no me era
absolutamente necesario, pero yo estaba intrigado, quería saber
más acerca de este hombre. Antes de salir, sumergió en una cubeta
con agua el pequeño saco donde había puesto las bellotas que habían
sido seleccionadas y contadas previamente con tanto cuidado.
Me dí cuenta de que su cayado tenía un triángulo de fierro tan
grueso como un dedo pulgar y de alrededor de un metro cincuenta
de largo. Yo me fuí siguiendo una ruta paralela a la suya. La pastura
de sus corderos yacía en el fondo de un pequeño valle. Él dejó el
pequeño rebaño al cuidado del perro y subió hacia la derecha donde
yo me encontraba parado. Me temía que hubiera venido a
reprocharme por mi indiscreción, pero este no fué el caso de
ninguna manera. Era su propio camino, y me invitó a acompañarlo si
no tenía nada mejor que hacer. Continuamos unos doscientos metros
más hacia arriba.
Cuando llegamos al lugar que el quería, comenzó a enterrar su
triángulo de fierro en la tierra. Este hacía un pequeño agujero en él
que el ponía una de las bellotas, que posteriormente cubriría de
tierra nuevamente. Él estaba plantando árboles de encino. Entonces
le pregunte si la tierra le pertenecía. Él me respondió que no. -
¿Sabe de quién es? Él no lo sabía. Suponía que se trataba de una
tierra comunal, o quizás podría ser que se tratara de tierras a
cuyos propietarios no les interesara. De esta manera, él plantó cien
bellotas con mucho cuidado.
Después de los alimentos del medio día, él comenzó una vez más
a seleccionar semillas. Creo que puse demasiada insistencia en mis
preguntas, porque él las respondió una a una. A tres años de haber
comenzado, él continuaba plantando árboles en esta soledad. Él
había plantado ya cien mil. De estos cien mil, veinte mil habían
germinado. De estos veinte mil, él consideraba que todavía se
perderían la mitad, por causa de los roedores o por cualquier otro
designio de la Providencia imposible de predecir. Quedarían
entonces diez mil encinos que podrían crecer en este lugar donde
antes no había sobrevivido nada.
Fué en este momento en el que comencé a preguntarme sobre la
edad de este hombre. Era evidente que se trataba de un hombre de
más de cincuenta años. Cincuenta y cinco me dijo. Se llamaba
Eleazar Bouffier. Solía tener una granja en las planicies, donde
había vivido la mayor parte de su vida. Había perdido a su único hijo
y después a su mujer. Se retiro a la soledad donde acogió el placer
de vivir lentamente con su rebaño de corderos y su perro. El había
juzgado que este país se estaba mueriendo porque le faltaban
árboles. Añadió entonces que no teniendo nada más importante que
hacer había tomado la resolución de poner remedio a este estado
de las cosas.
Viviendo yo mismo en ese momento una vida solitaria, y a pesar
de mi juventud, sabía como acercarme con delicadeza a aquellas
almas solitarias. Aún así, cometí un error. Fué precisamente mi
juventud la que me forzó a imaginar el porvenir en mis propios
términos, y en cierta medida también un anhelo en la búsqueda por
felicidad. Le comenté que dentro de treinta años estos cien mil
encinos serían majestuosos. Me respondió con tal simpleza, que si
Dios le prestaba vida, en treinta años él habría plantado tantos
otros que estos diez mil serían tan sólo como una gota en el mar.
Él había comenzado también a estudiar la propagación de las
hayas. Cerca de su casa había instalado un pequeño vivero donde
crecía los arbolitos. Los sujetos que había protegido de sus
corderos con una pequeña barda, que funcionaba como barrera,
estaban creciendo hermosamente. Él estaba considerando plantar
también algunos abedules que serían muy convenientes para las
partes bajas de los valles, donde aclaro que había en estado latente
un poco de humedad que se extendía sobre la superficie del suelo
por algunos metros.
Al siguiente día, nos separamos.
Al año siguiente la guerra del catorce había comenzado. Yo
estuve comprometido en ella por cinco años. Un soldado de
infantería apenas y podía pensar en árboles. A decir verdad, todo
este asunto no me había dejado ninguna impresión. En lo personal la
considere como un hobby pueril, como una colección de timbres y la
olvide.
Al terminar la guerra me encontré al frente a una pequeña
desmovilización y con un gran deseo de tomar un pequeño respiro de
aire puro. Sin ninguna otra preconcepción más allá de tomar un
nuevo aliento. Fué así que retomé el camino hacia aquellas tierras
desérticas.
La región no había cambiado. Sin embargo, más allá de ese
poblado abandonado percibí a la distancia una especie de neblina
grisácea que convergía en las alturas de las colinas como una
alfombra. A partir de ese momento no deje de pensar en el pastor
que plantaba árboles. Diez mil encinos, me dije: ocupan un gran
espacio verdaderamente.
Había visto morir a mucha gente durante esos cinco años de
guerra, pero no me podía imaginar de ninguna manera la muerte de
Eleazar Bouffier, a pesar de que un hombre de veinte años piense
que un hombre de cincuenta es ya tan viejo que no le resta más que
morir. Él no estaba muerto, en efecto, estaba lleno de vitalidad.
Había cambiado la materia de su interés. Ahora sólo tenía cuatro
corderos, pero tenía un centenar de colmenas. Se había desecho de
los corderos porque amenazaban los retoños de los árboles. Él me
comentó entonces que la guerra no lo había distraído en absoluto,
como yo mismo me pude dar cuenta, él continuó con su labor de
cultivador de árboles imperturbablemente.
Los encinos de 1910 ahora tenían 10 años y eran más altos que yo
y que él mismo. El espectáculo era impresionante. Yo me quede
literalmente privado de la palabra. Como él, no podía hablar más.
Pasamos todo el día en silencio caminando por su bosque. Estaba
divido en tres secciones, el largo total era de once kilómetros, y en
su punto más ancho la sección era de tres kilómetros. Cuando caí en
la cuenta de que todo esto había florecido de las manos y del alma
de este único hombre solo, sin ningún avance técnico en su
herramienta, comprendí que los hombres pueden llegar a ser tan
eficaces como Dios en otros dominios además de el de la
destrucción.
Él había perseguido su ideal, prueba faciente de ello era que las
hayas habían alcanzado mis hombros y se habían extendido tan
lejos como la vista podía alcanzar. Los encinos eran ahora robustos
y frondosos, habían ya pasado la edad en la que estaban a la merced
de los roedores y en cuanto a los designios de la Providencia, si
deseaba destruir la obra creada, se necesitaría de un ciclón. Él me
mostró sus admirables parcelas de abedules que databan de cinco
años atrás, es decir de 1915; cuando yo tuve que estar combatiendo
en Verdún. Él los había plantado en las partes bajas del valle, donde
había sospechado, con justa razón, que había humedad justo a flor
de tierra. Eran tan tiernos como jóvenes adolescentes, y muy
decididos.
La creación estaba en el aire, por doquiera, se veía como la
sucesión estuviera tomando su propio camino. Él no se preocupaba,
se ocupaba. Perseguía obstinadamente su objetivo. Era tan simple
como eso. Al descender por el poblado, pude ver agua correr en los
arroyos que en la memoria de los hombres, habían estado siempre
secos. Era la más extraordinaria reacción en cadena la que este
hombre me había dado la oportunidad de presenciar. Estos arroyos
secos que en tiempos muy antiguos habían llevado agua, habían
vuelto a florecer. Algunos de estos tristes poblados, de los que
había comentado al comienzo de mi relato, estaban construidos
sobre edificios de antiguas ciudades galo-romanas, donde aún
quedaban algunos trazos de estas antiguas culturas. Ahí, los
arqueólogos habían encontrado anzuelos de pesca, en lo que en
tiempos más recientes habían sido cisternas para abastecer de un
poco de agua a estos secos lugares.
El viento dispersaba también algunas semillas. Al mismo tiempo
que el agua reapareció, reaparecieron los sauces, las enredaderas,
los prados, los jardines, las flores y positivas razones para vivir.
Realmente la transformación había tenido lugar de manera tan
paulatina que había penetrado y se había instalado en la costumbre
sin provocar ningún sobresalto o sorpresa. Los cazadores que subían
a la soledad de las montañas para perseguir liebres o jabalíes
habían constatado también la presencia de pequeños árboles. Sin
embargo, atribuían los cambios a los procesos naturales de la
tierra. Esta era la razón por la que nadie había tocado su obra,
porque nadie en absoluto había llegado a estar en contacto con este
hombre. Era insólito. ¿Quién podría imaginar que en estos poblados
y administraciones, que existiera alguien con tal obstinación y
poseedor de una generosidad extrema que llegase al punto de ser
sublime?
A partir de 1920, no dejé pasar más de un año sin ir a visitar a
Eleazar Bouffier. Jamás lo ví decaer, ni dudar. A pesar de que sólo
Dios sabe los sin sabores que hubo de superar. Para obtener el
éxito en su empresa fué necesario superar muchas adversidades y
luchar contra la desesperación. Baste decir que durante un año
había logrado plantar diez mil arces y todos murieron. Al siguiente
año de este suceso, decidió abandonar los arces y volver a plantar
hayas. Estas lograron crecer sanas y con mayor esplendor que los
encinos.
Para tener una idea más precisa del carácter excepcional de
nuestro personaje, no hace falta más que recordar que vivía en una
soledad total, sí total, a tal punto que hacía el final de su vida había
perdido la costumbre de hablar. O quizás: ¿Era que ya no había
visto la necesidad de hacerlo?
En 1933 recibió la visita de un guardia forestal atolondrado.
Este funcionario le advirtió de no provocar fuegos a la intemperie,
ya que podría a poner en riesgo el bosque "natural". Fué la primera
vez que un hombre le dijera de forma tan pueril que había visto
crecer este bosque por sí solo, de manera espontánea. En este
tiempo él estaba pensando en plantar hayas en un claro a doce
kilómetros de su casa. Para evitar el ir y venir de ese sitio, - ya que
para aquel entonces él contaba ya con setenta y cinco años de
edad-, estaba ambicionando construir una pequeña casita de piedra
en el lugar mismo donde se encargaría de plantar los árboles. Esto
fué lo que hizo al año siguiente.
En 1935, un verdadero delegado de la administración vino a
examinar "el bosque natural". Había con él un personaje importante
del Ministerio de Aguas y Bosques, un diputado y técnicos. Se
pronunciaron muchas palabras inútiles. Se decidieron hacer algunas
cosas y, afortunadamente, no se hizo nada; excepto por una medida
verdaderamente útil: se puso al bosque bajo la salvaguarda del
Estado, y se prohibió que se viniera a hacer carbón. Era evidente
que era imposible no ser subyugado ante la belleza de estos jóvenes
árboles plenos de salud. Este bosque ejercía sus poderes seductivos
incluso en el mismo diputado.
Yo tenía un amigo entre los directores del departamento
forestal que estaban en la delegación. Le explique lo que para él era
un misterio. Un día de la siguiente semana, fuimos los dos juntos a
buscar a Eleazar Bouffier. Lo encontramos en pleno trabajo, a
veinte kilómetros del sitio donde se había realizado la inspección
anterior.
Este capitán forestal no era mi amigo nada más porque sí. Él
conocía el verdadero valor de la cosas. El sabía permanecer en
silencio. Le ofrecí algunos huevos que había traído conmigo como
regalo; dividimos nuestros alimentos en tres y pasamos algunas
horas sin decir ninguna palabra, en la contemplación del paisaje.
La ladera donde estábamos estaba cubierta por árboles de seis
a siete metros de alto. Yo recordé el aspecto del sitio en 1913: un
desierto... El trabajo apacible y regular, el aire lleno de vitalidad de
las alturas, la frugalidad, y sobretodo la serenidad de su alma le
habían dado a este hombre una salud casi solemne. Era un atleta de
Dios. Me preguntaba cuántas hectáreas más él habría todavía de
cubrir con árboles.
Antes de partir, mi amigo hizo una simple sugerencia
concerniente a algunas especies de árboles para las que el terreno
parecía especialmente adecuado. Él no insistió más. Por una muy
buena razón. Me aclaro después. Este buen hombre sabe mucho más
que yo. A una hora más de camino, - esta idea se le había fijado en
su pensamiento, y entonces agregó:"Él sabe mucho más que todo el
mundo". Él había encontrado un motivo para sentirse orgulloso y
feliz.
Fué gracias a este capitán forestal que no solamente el bosque
fué protegido, sino que junto con él la felicidad de este hombre.
Hizo nombrar a tres guardias forestales para la protección de los
territorios. Los ubico de tal manera que permanecieran
indiferentes a cualquier cantidad de vino que los talamontes
pudieran ofrecer como soborno.
La obra no estuvo en riesgo grave, salvo en la guerra de 1939;
cuando los automóviles comenzaron a entrar por madera, pues nunca
había suficiente. Comenzaron a talar algunos de los encinos de las
parcelas de 1910. Por suerte, estos bosques están tan lejos de
cualquier arroyo o camino que no resultó costeable seguir
extrayendo la madera y la compañía decidió pronto abandonar esta
extracción. El pastor no vió nada. Él estaba a treinta kilómetros del
sitio, y continuaba pacíficamente con su labor, tan imperturbable
por la guerra de 39 como lo había estado por la guerra de 14.
Ví por última vez a Eleazar Bouffier en 1945. Tenía entonces
ochenta y siete años. Yo había retomado de nueva cuenta el camino
del desierto, sólo para encontrarme ahora con lo que a pesar de
todo había dejado como legado la guerra en esa región. Había un
carro que hacía la ruta entre el Valle del Durance y la montaña. Yo
me apreste a tomar este relativamente rápido medio de transporte,
pues los cambios eran tan grandes que yo no pude reconocer el
lugar de mis últimas visitas. Me pareció también que el trayecto me
hacía pasar por lugares nuevos. Me ví obligado a preguntar el
nombre del poblado, para estar bien seguro que esta era la región
que en otros tiempos había visto en ruinas y desolación. El carro me
dejó en Vergons.
En 1913, en este pequeño caserío había diez o doce casas con
tres habitantes. Estas gentes eran salvajes, detestándose los unos
a los otros, siempre en eterno conflicto y pillaje. Física y
moralmente, ellos parecían hombres prehistóricos. Eran devorados
por el contorno de las paredes de las casas abandonadas. Su
condición era de total desesperanza. Parecía que sólo estaban
esperando a que la muerte los encontrara. Una condición que
claramente no los predisponía a cultivar ninguna virtud.
Todo había cambiado. Incluso el aire mismo. En el lugar de
borrascas secas que en otros tiempos había sido, ahora soplaba
suavemente una brisa con dulce olor. Un sonido que recuerda el del
correr del agua que cae de las alturas. Pasaba lo mismo con el viento
que ululaba entre los árboles del bosque. En fin, lo más asombroso
de todo era que se escuchaba el ruido del agua que circulaba hacía
un verdadero pozo. Ví que habían construido una fuente, y que había
abundante agua en ella; lo que me estremeció más es que junto a
esta fuente habían plantado limoneros que tenían por lo menos
cuatro años y que ya habían crecido gruesos. Eran un símbolo de la
indisputable resurrección.
Más aún Vergons mostraba ya signos de trabajo, de aquellos que
tienen por condición necesaria la presencia de la esperanza. La
esperanza había retornado. Habían limpiado las ruinas, habían
tirado las paredes rotas, y habían reconstruido las cinco casas. El
poblado contaba ahora con veintiocho habitantes que incluía a
cuatro parejas jóvenes. Las casas nuevas, recién remozadas
estaban rodeadas por jardines, hortalizas y verduras
entremezcladas con malezas alineadas, había legumbres y flores,
coles y rosales, puerros y albahaca, apios y anémonas. Era ahora un
lugar donde cualquiera estaría encantado de vivir.
A partir de este poblado seguí mi camino a pie. La guerra de la
que a penas estábamos saliendo, no nos permitía más que
reincorporarnos pausadamente a la vida. Sin embargo, Lázaro
estaba fuera de su tumba. En los flancos de las montañas ví campos
verdes de cebada y de centeno en hierba. Al fondo podía ver
algunas praderas que reverdecían.
Nos separan ahora ocho años desde que ví a toda esta región
florecer con una suave ligereza que resplandecía de verdor. Los
despojos de las ruinas que había visto en 1913, ahora mantenían
granjas prósperas, que proporcionaban una vida feliz y confortable.
Los viejos manantiales eran alimentados por agua de lluvia y nieve
que ahora podía ser alojada y retenida por los bosques; el agua
volvía a correr recuperando su ciclo natural. Parte del agua se había
acanalado. Bordeando a cada granja había arboledas de pinos y
arces, los manantiales de agua estaban bordeados por carpetas de
mentas frescas. Los poblados estaban siendo reconstruidos poco a
poco. Una población venida de las planicies donde la tierra era muy
cara llegaron a establecerse, trayendo con ellos juventud,
movimiento y espíritu de aventura. Ahora se encuentran por los
caminos hombres y mujeres bien nutridos, jóvenes y muchachas que
saben reír, y que han retomado el gusto por las fiestas de la
campiña. Si reencontramos a la antigua población, ahora veremos
que es irreconocible por su dulzura y plenitud por la vida. Contando
a los nuevos llegados, tenemos a más de diez mil personas que le
deben su felicidad a Eleazar Bouffier.
Cuando reflexiono que un solo hombre confiado en sus simples
recursos físicos y morales fué suficiente para hacer surgir de un
desierto esta tierra de Cannan, me doy cuenta que a pesar de todo,
la condición humana es admirable. Pero, cuando hago un recuento de
lo que puede crear, la constancia, la generosidad y la grandeza de
un alma resuelta a lograr su objetivo, soy presa de un inmenso
respeto por aquel viejo campesino sin cultura que a su manera supo
como materializar una obra digna de Dios.
Eleazar Bouffier murió apaciblemente en 1947 en el asilo de
Banon.
Eleazar Bouffier es un personaje
inventado por Jean Giono para hacer
amar plantar árboles.

lunes, 13 de diciembre de 2010

DESTILACIÓN DE MEZCLAS HOMOGÉNEAS.

Materiales:
Termómetro, base, nueces, gradilla, trípode. Mechero Bunsen, varilla, refrigerante Liebig, tubos de goma, vaso de precipitado, vino, pinzas, matraz de base redonda, agua, cápsula de porcelana.

Procedimiento:
Primero de abre el grifo y el agua circula por los tubos de goma, pasando por el refrigerante hasta el matraz. Después se prende la cerilla y el alcohol entra en ebullición y se evapora. Luego, el alcohol recorre el refrigerante y los tubos hasta la cápsula de porcelana mientras que el vapor se queda en el matraz.

Resultado:
El alcohol se ha separado del agua y el colorante.

Ejercicios:
1. La destilación es un proceso que consta de dos fases: transformación de un líquido en vapor (que ocurre en el matraz) y posterior transformación de vino en alcohol (que ocurre en el refrigerador Liebig). Al primer proceso se le llama evaporación y al segundo condensación.
2. a. Que no se evapora.
b. Grado en el cual el alcohol entra en ebullición.

jueves, 9 de diciembre de 2010

Proyecto Biosfera.

LAS FUNCIONES DE LOS SERES VIVOS:

1. Las funciones de los seres vivos:

Todos los seres vivos, sin excepción, realizan una serie de funciones absolutamente indispensables para el mantenimiento de su vida. Piensa en ti mismo. Tú perteneces a un grupo de seres vivos muy especial: EL HOMBRE. Desde que te levantas hasta que te acuestas por la noche, has realizado una gran variedad de actividades y tu cuerpo ha estado funcionando a la perfección sin que tú te dieras apenas cuenta. Todo lo que has hecho en el día de hoy, todas las actividades que has realizado, se puede agrupar en tres funciones básicas: nutrición, relación y reproducción.







Actividad 1

Actividad 2

Actividad 3



LAS FUNCIONES DE LOS SERES VIVOS:

2. La función de nutrición:

Como habrás visto en los ejercicios anteriores, para la realización de todas las actividades de la vida es imprescindible el aporte de energía. Con la función de nutrición el organismo vivo obtiene la materia y la energía que necesita.



Actividad 4




2.a. Nutrición autótrofa y heterótrofa:

Los animales se pasan la mayor parte de su vida buscando alimento para vivir. La nutrición es el conjunto de procesos por los que los seres vivos intercambian materia y energía con el medio que les rodea. Los alimentos son las sustancias que ingieren los seres vivos. Están formados por moléculas, sustancias más sencillas orgánicas e inorgánicas (agua, sales, azúcares, proteínas, lípidos o grasas...) y que pueden ser utilizados por las células, éstos son los nutrientes.








Actividad 5

Actividad 6




Actividad 7

Actividad 8

Actividad 9




La función de nutrición incluye varios procesos: la captación de nutrientes, su transformación, su distribución a todas las células y la eliminación de sustancias de desecho que se producen como resultado del uso que se hace de los nutrientes en las células. Esto es común a animales y vegetales. Para ello el cuerpo del ser vivo tiene órganos y aparatos especializados en la realización de estas tareas: aparato digestivo, respiratorio, circulatorio y excretor.



2.b. Nutrición en vegetales: Fotosíntesis.

Las algas y los vegetales se nutren de forma autótrofa. Para ello toman del medio: el agua, el dióxido de carbono y las sales minerales. Con las raíces toman el agua y las sales del suelo y con las hojas el dióxido de carbono del aire. Por el tallo se distribuye hacia las hojas el agua y las sales y hacia todo el vegetal los productos sintetizados en la fotosíntesis. La raíz entonces además de fijar el vegetal al suelo absorbe el agua y las sales por unos pelillos que existen en la zona pilífera. Esa agua y sales forman la savia bruta que se transporta desde la raíz a la hoja por el xilema a través de todo el tallo. La fuerza para ascender no es otra que la evaporación del agua al evaporarse en las hojas por transpiración.
Una vez que han llegado las sustancias inorgánicas a la hoja, ésta absorbe por los estomas de las hojas el dióxido de carbono que con la energía del sol transforman la savia bruta en savia elaborada (en los cloroplastos). Esta savia elaborada rica en azúcares y materia orgánica ya es distribuida al resto del vegetal por el floema.








Actividad 10




Una vez que el vegetal ha adquirido la materia orgánica realizando en los cloroplastos de las hojas la fotosíntesis, debe usar esa materia orgánica para vivir. Los vegetales también necesitan energía para crecer, dar flores, reponer las hojas marchitas... Esa energía la toman del uso que hacen de los azúcares y demás compuestos fabricados en la fotosíntesis. Esa materia orgánica entra en las mitocondrias de las células y en ellas con la presencia de oxígeno se realiza la respiración celular consistente en: tomar materia orgánica y transformarla en energía y dióxido de carbono.
RECUERDA: Es un proceso idéntico al que realizan los animales, salvo que ellos toman la materia orgánica de otros seres vivos: no la fabrican.



2.c. Nutrición en animales:

Los animales para vivir necesitan energía, pero no pueden tomarla del sol directamente. Sólo pueden obtener la energía de la transformación de los alimentos y del oxígeno que toman del aire. Así se realiza la nutrición heterótrofa. Los seres unicelulares lo tienen fácil. Toman del exterior, del medio, las sustancias que necesitan. En los seres pluricelulares la cosa se complica. No pueden tomar las sustancias del exterior directamente, muchas de ellas no tendrían acceso al medio externo. Por ello las células se especializan en tejidos, éstos se asocian en órganos y éstos a su vez en aparatos o sistemas que realizan funciones específicas dentro del organismo general.









Actividad 11
Actividad 11b

(Contiene vídeo)



Los aparatos que intervienen en la función de nutrición de los animales son:

Aparato Digestivo: que prepara los alimentos y los transforma en nutrientes útiles para las células.
Aparato Respiratorio: toma el oxígeno necesario para la vida celular y expulsa el dióxido de carbono que
lleva la sangre tras realizar la célula la respiración celular.
Aparato Excretor: elimina del organismo todas las sustancias tóxicas que produce la célula en su
funcionamiento.
Aparato Circulatorio: Distribuye nutrientes y oxígeno por todas las células del cuerpo y recoge los residuos y
el dióxido de carbono llevándolo a los órganos excretores.





Actividad 12

Actividad 13



2.c.a. Aparato Digestivo:

El aparato digestivo es el encargado de la transformación de los alimentos en sus moléculas, en sus componentes químicos (nutrientes). Las transformaciones las realiza en el proceso de digestión. La mayor parte de los animales tienen un aparato digestivo formado por:
a.- Un tubo digestivo: abierto por los dos extremos, boca para entrada de alimentos y ano para salida de excrementos.
b.- Glándulas acompañantes: salivares, hígado y páncreas (en vertebrados) y hepatopáncreas (invertebrados).








La digestión:
1º.- Comienza en la boca, por donde entrar los alimentos que son ya triturados y envueltos por la saliva producida en las glándulas salivares. En la boca existen piezas y estructuras diferentes según los animales y el tipo de alimentación que posean. En el caso de los vertebrados existen dientes duros que cortan, machacan y trituran el alimento.
2º.- El alimento triturado y envuelto en saliva pasa por la faringe, esófago y llega al estómago, donde se almacena y es parcialmente digerido con los jugos gástricos que produce la pared del estómago. Se digiere el alimento física y químicamente.
3º.- Del estómago pasa al intestino delgado que completa la digestión gracias a sus jugos y al aporte de jugos producidos por el hígado y el páncreas que vierten su contenido en él. 4º.- Al final, el alimento está totalmente digerido y es absorbido por la sangre. La sangre se lo lleva a todas las células del cuerpo.
5º.- Los productos no digeridos o que no son útiles para el organismo se desecan en el intestino grueso y se expulsan por el ano.




Actividad 14




En la nutrición humana algunos productos no son digeribles por nuestro aparato digestivo (la fibra) sin embargo forma la dieta básica de muchos animales herbívoros como la vaca. En este caso el estómago está adaptado en compartimentos que ayudan a la digestión de esa fibra (celulosa). Tienen cuatro cámaras: panza, redecilla, libro y cuajar. Los animales comen la hierba, la mastican y la pasan casi sin digerir a la panza. Luego en un lugar tranquilo rumian el alimento, es decir devuelven el producto de la digestión a la boca de nuevo y allí mastican la hierba fermentada en la panza. Luego ya pasa por la redecilla, el libro y el cuajar que terminan la digestión.




Actividad 15

Actividad 16

Actividad 17





2.c.b. Aparato Respiratorio:

La función del aparato respiratorio es conseguir el oxígeno necesario para la respiración celular y expulsar el dióxido de carbono que se produce en la célula tras el metabolismo. Existen animales que pueden intercambiar gases a través de la piel (animales acuáticos o de ambientes muy húmedos), tienen respiración cutánea (esponjas, medusas, gusanos terrestres...). Otros animales acuáticos respiran a través de expansiones laminares que llamamos branquias (moluscos, crustáceos y peces). Los animales terrestres para no deshidratarse cubren su piel con escamas, pelos, plumas... y por ello no pueden intercambiar gases por la piel. Necesitan un sistema de tráqueas (insectos) o pulmones (vertebrados terrestres).






Branquias



Tráqueas



Pulmones



Los pulmones son sacos internos irrigados por cantidad de capilares sanguíneos. En los vertebrados terrestres (anfibios, reptiles, aves y mamíferos) el aire entra cargado de oxígeno por las fosas nasales, pasa a la faringe, la tráquea y los bronquios, llega a los pulmones donde el oxígeno atraviesa las paredes tomando oxígeno y cediendo dióxido de carbono. Cuando el aire penetra en el interior del cuerpo lo hace por inspiración, cuando se expulsa se hace por espiración.




Actividad 18



2.c.c. Aparato Excretor:

Cuando los nutrientes y el oxígeno llegan a las células, éstas lo utilizan en su metabolismo, en la respiración celular. Con ello obtienen la energía necesaria para vivir. Pero a cambio, producen una serie de sustancias tóxicas que deben ser eliminadas de las células primero y de la sangre después. Estas sustancias son dióxido de carbono y sustancias nitrogenadas. El dióxido de carbono ya hemos visto que se libera por los pulmones, pero los productos nitrogenados se deben eliminar por un aparato específico: el aparato excretor.




Los animales más sencillos (celentéreos y esponjas) no tienen aparato excretor, vierten sus basuras directamente al agua, pero el resto de los animales sí lo poseen.
Existen nefridios (un par de tubos en cada anillo del animal, gusanos); glándula verde (pequeña glándula cerca de las antenas en crustáceos); tubos de Malpighi (tubos que vierten su contenido al interior del tubo digestivo, en insectos) y riñones formados por numerosos tubos microscópicos o nefronas, como es el caso de los animales vertebrados.




Actividad 19




En las nefronas de los riñones se filtra la sangre, las sustancias que son aprovechables, como el agua, los iones, etc... se reabsorben y son devueltas a la sangre, y los desechos nitrogenados y exceso de agua se excretan en forma de orina. En los peces la orina sale directamente al exterior. En anfibios, reptiles y aves la orina sale de los riñones por unos finos conductos, uréteres que desembocan junto con el intestino y los conductos del aparato reproductor, en la cloaca. En mamíferos, los uréteres terminan en la vejiga de la orina, de donde sale un conducto único, la uretra que comunica con el exterior independientemente en las hembras y junto con el reproductor en los machos.




Actividad 20





2.c.d. Aparato circulatorio:

La función del aparato circulatorio es proporcionar a todas las células las sustancias nutritivas y el oxígeno necesario para la respiración celular. Así como transportar las sustancias de desecho que se producen tras el metabolismo celular a los lugares de excreción.
Los animales inferiores no tienen verdadero sistema circulatorio (esponjas o celentéreos). El resto de los animales posee: sangre, corazón y vasos sanguíneos.
La circulación puede ser: abierta: donde la sangre no circula encerrada en vasos sanguíneos sino que baña a la células directamente (moluscos y artrópodos) y cerrada: donde la sangre siempre va encerrada en vasos sanguíneos (anélidos y vertebrados).




Actividad 21




En los vertebrados los vasos sanguíneos pueden ser: arterias (sacan la sangre del corazón hacia el resto del cuerpo), venas (meten la sangre en el corazón) y capilares (comunican venas con arterias). El corazón presenta dos tipos de cavidades: aurículas (cavidad que recoge la sangre de las venas) y ventrículos (cavidades que impulsan la sangre fuera del corazón).
La circulación por tanto puede ser: sencilla: es la que presentan los peces, la sangre pasa solo una vez por el corazón, solo tienen una aurícula y un ventrículo. Doble e incompleta: existen dos circuitos uno pulmonar y otro general pero la sangre se mezcla, la venosa y la arterial, solo existe un ventrículo. Y la circulación doble y completa donde la sangre además de realizar los dos circuitos no se mezcla nunca. Existen dos aurículas y dos ventrículos bien separados. Es la circulación de aves y mamíferos.




Actividad 22




En el corazón de las aves y de los mamíferos existen cuatro cámaras: aurículas derecha e izquierda y ventrículos derecho e izquierdo. A la aurícula derecha le llega la sangre sucia por las venas cavas procedente de todo el cuerpo. Esta sangre sucia pasa al ventrículo derecho y de ahí por las arterias pulmonares va hacia los pulmones, donde se limpia. La sangre limpia, llena de oxígeno, regresa al corazón por las venas pulmonares y entra en él por la aurícula izquierda. Pasa limpia al ventrículo izquierdo y de ahí sale con mucha fuerza por la arteria aorta para repartirse por todo el organismo.









Actividad 23




LAS FUNCIONES DE LOS SERES VIVOS:

3. Funciones de Relación:

3.a. Comunicación entre seres vivos:

Ningún ser vivo puede vivir ajeno a lo que ocurre en el medio en el que vive. Necesita capturar el alimento, fabricarlo, buscar pareja, defenderse de los depredadores, elegir las condiciones ambientales más favorables para su vida... en definitiva necesita relacionarse.
Así pues, la función de relación, permite al ser vivo conocer mejor el medio que le rodea para asegurar así su supervivencia, respondiendo lo mejor posible ante posibles cambios.
Los animales se pueden comunicar de diversas formas: de forma visual, sonora, olfativa o táctil, estas señales son emitidas por unos animales y recibidas por otros. Las informaciones emitidas son estímulos que pueden ser captadas por los otros animales mediante una serie de receptores sensoriales. Esta información es cedida al sistema nervioso que no solo registrará la señal sino que emitirá una respuesta adecuada elaborada por sus músculos, glándulas o vísceras que actúan como órganos efectores.




Actividad 24

Actividad 25





3.b. Comunicación dentro del animal:

Una vez que el ser vivo ha recibido los estímulos, su sistema nervioso integra y analiza la información. Este sistema es diferente según el grupo animal que se analice. Así el sistema nervioso de invertebrados puede ser una red difusa: red de células nerviosas distribuidas por el organismo, donde los estímulos que llegan se transmiten por todo el cuerpo del animal (celentéreos) o un sistema ganglionar: donde las células nerviosas se acumulan en ganglios, tienen un cordón nervioso donde se comunican los ganglios a modo de escalera y una concentración de células nerviosas en la cabeza formando una masa cerebral. Este tipo de sistema nervioso es propio de animales de vida activa, donde las respuestas a los estímulos deben ser rápidas (anélidos y artrópodos).









El sistema nervioso de vertebrados se caracteriza por tener un sistema nervioso central: con un cordón nervioso que recorre el cuerpo y se ensancha en la cabeza para formar un encéfalo; un sistema nervioso periférico: formado por prolongación de las células nerviosas y que unen el sistema central con las vísceras, músculos y superficie del cuerpo y un sistema nervioso autónomo: que regula las funciones involuntarias del cuerpo como el latido cardiaco, la digestión y la respiración.
Existen además actos reflejos: se producen de forma automática y siempre igual. Los estímulos no llegan al cerebro, solo llegan a la médula espinal (Ej.: cuando el médico nos toca la rodilla con el martillo de analizar reflejos).








Actividad 26





3.c. Las funciones de relación en los vegetales:

Los vegetales no se pueden desplazar, sin embargo son capaces de detectar los cambios en el ambiente en el que viven y reaccionar ante él de forma adecuada. Las respuestas que emiten ante los estímulos son: tropismos, que son movimientos por crecimiento desigual de los órganos del vegetal (fototropismo: movimiento hacia la luz de las hojas; geotropismo: movimiento de la raíz hacia el suelo o del tallo en sentido opuesto al suelo); nastias que son movimientos sin dirección que se repiten cada cierto tiempo (apertura y cierre de las flores en 24 horas); movimientos de contacto: cuando los órganos de una planta rozan con un objeto y se mueven (movimiento de cierre de las hojas de las plantas carnívoras cuanto el insecto toca la hoja) y fotoperiodicidad: movimientos coincidentes con distintas épocas del año en función de la duración de las horas de luz (floración, caída de las hojas...).








Actividad 27




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LAS FUNCIONES DE LOS SERES VIVOS:

4. La función de reproducción:

Los individuos de cada especie para asegurar su supervivencia se deben reproducir, así pueden originar nuevos seres iguales a ellos que sustituyen a los que se mueren. Existen dos formas de reproducción: la reproducción sexual y la asexual.



4.a. La reproducción asexual:

En este tipo de reproducción sólo interviene un individuo y no existen células especializadas o gametos sexuales. Es muy rápida y produce gran cantidad de descendientes idénticos al progenitor ya que se originan a partir de una parte del mismo, por lo tanto su información genética es igual a la célula de la que parten. Puede realizarse por:
Gemación: En el organismo se produce una yema (conjunto de células) que crecen y se pueden desprender del organismo que lo produce y originar un individuo independiente.
Bipartición: La célula se divide en dos partes y cada una da un individuo.
Esporulación: la célula se divide varias veces y forman esporas todas iguales.
Fragmentación: se forman nuevos individuos a partir de trozos de organismos que ya existían.
Regeneración: El trozo que se desprende del organismo original lo hace de forma accidental (esquejes) y a partir de ahí se pueden formar nuevos seres vivos.








Actividad 28





4.b. La reproducción sexual en animales:

Los animales se reproducen sexualmente. Para ello cuentan con:
1º.- células sexuales o gametos que se producen en las gónadas. Estas células son los óvulos (femeninos) y los espermatozoides (masculinos). Suelen formarse en individuos diferentes (machos y hembras) aunque existen animales que pueden producir los dos tipos de gametos (hermafroditas).
2º.- La fecundación de los gametos produce una célula huevo o cigoto. Esta fecundación puede darse dentro de la madre (interna) o en el exterior (externa).
3º.- El desarrollo del cigoto se pude dar en el interior de la madre (vivíparos) o en el interior de un huevo (ovíparos).
4º.- El desarrollo del embrión puede ser: directo: del embrión sale un individuo similar a sus padres como en mamíferos, aves y reptiles o indirecto: del cigoto sale una larva que tras una metamorfosis llegará a ser adulto. (anfibios o mariposas).
5º.- Los individuos resultantes no son idénticos a sus padres puesto que tienen los caracteres mezclados entre ambos.














Actividad 29





4.c. La reproducción en las plantas sin flores:

En las plantas sin flores la reproducción es un ciclo con dos generaciones donde existe una fase sexual que forma gametos (gametofito) y una asexual que forma esporas (esporofito). Una vive siempre a expensas de la otra.









En los musgos la fase dominante, la que vemos cuando vamos al campo, es la fase que forma los gametos (gametofito), la fase esporofito dura poco y se seca rápidamente.
En los helechos la fase dominante, lo que determina el vegetal, lo que observamos a simple vista es la fase esporofito, fase asexual formadora de esporas. La fase gametofito es una pequeña lámina de vida efímera subterránea.




Actividad 30



4.d. Reproducción de las plantas con flores:

El aparato reproductor de la mayoría de los vegetales terrestres es la flor. La flor consta de: sépalos, pétalos, estambres y carpelos.
1º.- En el interior de los granos de polen, producidos en las anteras de los estambres, se desarrolla el gameto masculino o anterozoide y en el interior de los carpelos se forma el gameto femenino u oosfera. Por lo tanto el gametofito de las plantas con flor se encuentra reducido a un pequeño grupo de células específicas.
2º.- El polen llega a la parte femenina de la flor por la polinización con el concurso de distintos agentes transportadores de polen (viento, insectos, aves...).
3º.- Una vez que el grano de polen llega a la parte femenina de la flor de otra planta diferente (generalmente) éste desarrolla un tubo polínico (con dos anterozoides) que se prolonga e introduce por el ovario hasta llegar al óvulo.
4º.- Se produce la fecundación: uno de los anterozoides se une a la oosfera formando el zigoto y el otro se une a otros dos núcleos del óvulo formando el tejido nutritivo que alimentará al embrión durante su desarrollo y vida dentro de la semilla.
5º.- El óvulo tras la fecundación se transforma en embrión con su estructura nutritiva que lo rodea. Las paredes del ovario se transforman, se hacen duras o carnosas y forman el fruto. Este fruto, con diversas formas de dispersión, suelta cuando está maduro las semillas que se diseminan por el viento, agua, insectos, aves.... y produce de nuevo una planta adulta.








Actividad 31

Actividad 32




El conjunto de envoltura, embrión y alimento es la semilla. Cuando ésta cae en un medio adecuado, con las condiciones ambientales adecuadas, la semilla germina y da una nueva planta.
En las gimnospermas el óvulo no está encerrado en un ovario y por lo tanto tras la fecundación no existe transformación del ovario en fruto. Por lo tanto las gimnospermas son vegetales sin fruto. Las semillas están libres sobre las brácteas de la flor (piña).
En las angiospermas sí existe ovario donde se encuentra el óvulo. Tras la fecundación sí se produce el fruto con las semillas dentro.








Actividad 33




La reproducción sexual general individuos únicos e irrepetibles puesto que une dos células distintas, espermatozoides y óvulos, de progenitores diferentes ocasionando un individuo nuevo con caracteres mixtos entre ambos. Esto asegura la diversidad dentro de la especie. Así pueden estar preparados para una mejor adaptación ante un posible cambio o modificación del medio en que viven.




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martes, 7 de diciembre de 2010

Cromatografía.

Procedimiento:
-Añade al mortero una pequeña cantidad de alcohol.
-Tritura las hojas y los pétalos en el mortero (verás que el alcohol se tiñe con el color de los pigmentos que se extraen de las hojas y los pétalos).
-Coloca una pequeña porción de papel de filtro en un embudo.
-Filtra a través del embudo y sobre el matraz Erlenmeyer el contenido del mortero.
-Vierte el filtrado sobre una placa de Petri.
-Coloca una tira rectangular de papel de filtro sobre el líquido de la placa (deberás doblar la tira de papel para que no se caiga).
-Deja la tira sobre el alcohol en reposo durante varios días.


Cuestiones:

- ¿Qué ocurre con el alcohol al introducir el papel de filtro?
+ Que sube por él, separando así los pigmentos del vegetal

- ¿Cómo se llama esta propiedad de los líquidos?
+ Capilaridad.

- ¿Qué ha ocurrido con los pigmentos en la hoja de papel? ¿A qué crees que se debe?
+ Que cuanto más arriba están, los colores son más claros. Esto se debe al alcohol.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

OBSERVACIÓN AL MICROSCOPIO DE EPIDERMIS DE CEBOLLA Y DE PUERRO.

Materiales:
Bisturí, tijeras, placas de Petri, aguja enmangada, portaobjetos, cubreobjetos, agua destilada, colorante verde de metilo, pinzas, puerro, cebolla, microscopio, cuentagotas.

Procedimiento.
  1. Se retira una parte pequeña de la epidermis de la hoja de puerro y se lleva sobre un porta en que habrás colocado dos gotas de agua. Ten la precaución de que sea una capa incolora y de que esté perfectamente extendida.
  2.  Poner el porta sobre la cubeta de tinción (en este caso, la placa de Petri) para que caigan en ella los colorantes. Se estira con la pinza y la aguja enmangada para poderlo ver bien.
  3. Escurrir el agua y añadir unas gotas verde metilo sobre la membrana y dejar actuar durante 5 minutos. ¡No debe secarse la epidermis por falta de colorante o por evaporación del mismo!
  4. Con el cuentagotas bañar la epidermis con agua abundante hasta que no suelte colorante.
  5. Colocar sobre la preparación un cubreobjetos evitando que se formen burbujas y llevarla al microscopio.
  6. Observar la preparación a distintos aumentos empezando por el más bajo.